Miel


Podemos encontrar, en función de su procedencia floral, distintas clases de miel. Cada una de ellas, con un color y sabor diferente al resto que pueden ir desde el amarillo pálido al rojo oscuro, casi negro. El color y el sabor van unidos ya que, por ejemplo, las mieles claras tienen un gusto suave y delicado aroma y las oscuras suelen poseer un sabor más acusado.

La flora de la Sierra de Madrid, rica en romero, tomillo, mejorana, brezo, zarza, escaramujo, chupamieles, roble y encina, que junto con las flores de almendros, manzanos y ciruelos y leguminosas, determina las características de las mieles de Madrid.

La miel al salir de los panales es fluida, pero algunas de ellas, con el tiempo, pueden cristalizar sin que ello suponga la menor pérdida de calidad. Sometida a un proceso de pasteurización, la miel se licua produciéndose una merma de aromas, vitaminas y cualidades nutritivas.

La miel de la Sierra de Madrid se recolecta en las colmenas distribuidas por la zona norte y suroeste de la Comunidad, tierras ricas en pastos y arbolado con abundancia de plantas aromáticas.

Clases de miel

Existen muchas clases de miel atendiendo a su sabor y color, así las mieles claras son florales y las oscuras son mielatos. Hay que destacar las siguientes clases de miel:

  • De romero, con color ámbar muy claro y aromas florales intensos y persistentes, exquisito sabor y alta calidad,
  • De brezo, con color pardo rojizo y ligero sabor amargo,
  • De viborera, con color claro amarillo oro, perfumadas y sabor agradable,
  • De zarza, con color ámbar anaranjado con notas rojizas, viscosa, muy dulce agradable,
  • Miel multifloral, de color variable más o menos claro en función de las flores de la cuáles procede, sabor muy dulce y aroma intermedio.

En Madrid existen cerca de 17.000 colmenas, que producen más de 350.000 kg. de miel. De esta producción el 50% es para autoconsumo, el 35% para venta al por mayor y el 15% de venta local.

Valores gastronómicos

Las recetas elaboradas con miel han alcanzado gran importancia y ya no resultan nada extrañas. Platos como las chuletas de cordero con miel, berenjenas con miel, patatas glaseadas y truchas con salsa de miel son las más conocidas; aparte de helados, dulces y confituras variadas como los clásicos queso con miel o miel sobre hojuelas, tan típico de Madrid. La miel es perfecta además para ablandar la carne, y prevenir su oxidación. Se puede utilizar para cocinar con pescado y es un excelente aliado para endulzar yogures, cuajadas, leche, café o infusiones. También puede participar en numerosas salsas, condimentos de ensaladas y puede usarse para glasear distintos alimentos. Para su buena conservación, es conveniente guardarla en un lugar fresco y seco.

Información de interés

Su producción se encuentra en toda la Comunidad de Madrid, especialmente en las zonas norte, oeste y suroeste.

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